Durante años, algunos clubes privados decidieron la admisión de nuevos socios mediante votaciones con bolas blancas y negras. Las blancas significaban aceptación; las negras cerraban la puerta. Esa imagen de rechazo da título a la película de los Javis, La bola negra, y me hace pensar en las puertas que también nuestra sociedad abre y cierra. En quién puede entrar y quién se queda fuera. Por su orientación sexual, por su identidad, por necesitar ayuda o por no tener dinero suficiente.
También la política reparte bolas negras. Muchas bolas negras. Cuando recorta los servicios públicos o desprecia como “paguitas” las ayudas que permiten que un niño coma hoy o que alguien que pierde su trabajo no pierda también el techo. ¿Y si alguien engaña o se aprovecha? Que se investigue y se persiga. Pero no utilicemos al que defrauda como excusa para abandonar a quien necesita ayuda.
Por eso, antes de votar el 29 de noviembre, necesitas saber qué harán el PP y Vox si consiguen gobernar. Lo que está en juego son los servicios públicos, el estado de bienestar. Cuando te prometan bajar impuestos, pregunta qué tendrás que pagar después de tu bolsillo. ¿Te alcanzará lo ahorrado para la sanidad, los estudios de tus hijos o los cuidados de tus padres? Si la respuesta es “quien pueda, que se lo pague”, ya sabes quién recibe la bola negra.
Mis hijos nunca estudiaron con beca. Y, aun así, me alegro muchísimo de que haya becas para otros jóvenes que las necesitan porque sus padres no pueden pagarles los estudios. No necesito recibir una ayuda para comprender lo que significa para otra familia. De eso se trata convivir.
Cuando dicen que revisarán las pensiones, ¿seguirán subiendo lo suficiente para llenar la misma cesta de la compra o tendrás que ir quitando cosas? ¿Cuánto cobrarás después de toda una vida trabajando? ¿Tendrás que trabajar hasta los 75 años? Que lo expliquen antes de que entregues tu voto. Tenemos antecedentes: la reforma del PP de 2013 permitió que las pensiones subieran menos que los precios. Cobrar algo más y poder comprar menos.
La juventud merece un trabajo con el que poder hacer planes, una casa donde empezar una historia, tener hijos si lo desea. Les dijimos que estudiaran y se esforzaran. Muchos lo hicieron. Ahora encuentran empleos inestables, salarios insuficientes y alquileres imposibles. Miran hacia delante y no encuentran dónde poner la cama. Esa es su bola negra: que el futuro se cierre justo cuando deberían empezar a abrirlo.
El PP promete un millón de viviendas. Pero, si finalmente se construyen, tardarán años. ¿Y mientras qué hace quien no puede pagar el alquiler? Los propietarios tienen derechos, pero también millones de personas necesitan un techo. Si rechazan regular los precios, que expliquen qué solución ofrecen hoy. “Que busquen algo más barato”, dice Ayuso. ¿Dónde, si no lo encuentran? Fiarlo todo al mercado es darle la bola negra a quien no puede pagar. En Gran Canaria, los que tenemos más de cincuenta años conocimos los poblados de chabolas. ¿Vamos a volver a eso?
La sanidad pública para todos debe ser innegociable. Tu derecho a vivir no puede depender del dinero que tengas. Si hacen recortes, aumentan las esperas. Quien puede busca una consulta o una operación en una clínica privada. Pero una enfermedad grave puede arruinar a quien hoy cree que podría pagársela. Piensa en una estancia en la UCI, una intervención de corazón o meses de tratamiento. ¿Hasta dónde llegarían tus ahorros? La sanidad pública hay que cuidarla y mejorarla. Porque detrás de esa lista de espera podemos estar nuestros padres, nuestros hijos o nosotros mismos.
Con la dependencia tenemos memoria: el Gobierno de Rajoy recortó su financiación y frenó el desarrollo de los derechos reconocidos por la ley. Demasiadas personas murieron esperando una prestación o una plaza en una residencia.
Las personas con discapacidad conocen esas barreras: el escalón que impide salir, el centro educativo sin apoyos, la empresa que no ofrece una oportunidad, la guagua a la que no pueden subir. Recortar accesibilidad o asistencia personal puede cerrar puertas que costó años abrir.
También está tu salud mental. La angustia de no llegar a fin de mes o perder tu casa puede quebrarte. Si necesitas ayuda psicológica y no puedes pagarla ni recibirla a tiempo, otra puerta cerrada. Y las mujeres que sufren violencia machista necesitan protección, educación en igualdad y prevención. Llegar tarde puede ser mortal.
Estoy convencido de que el PP y Vox aumentarán el gasto militar para complacer a Trump y Netanyahu. Si recaudan menos y destinan más al armamento, ¿qué quedará para todo lo demás? Por eso llegarán los recortes. Bajar impuestos, especialmente a quienes más tienen, y aumentar el gasto militar es elegir prioridades. También son dinero público los bomberos, la policía, la justicia, la limpieza, las carreteras o el transporte. La factura nos llegará por muchos sitios.
Tenemos el antecedente de Irak: Aznar respaldó la invasión y después envió tropas españolas. Temo que vuelvan a confundir una alianza con la obediencia y acabemos en otra guerra. Bola negra para la paz, para los militares y sus familias.
También están otros muchos derechos: coger de la mano a tu pareja sin miedo, formar una familia, que se reconozca tu identidad. Si eres una persona LGTBI, sabes que esas puertas no siempre estuvieron abiertas. Costó mucho abrirlas. Vox ha promovido derogar la ley trans y LGTBI y ha defendido derogar las leyes del aborto y de la eutanasia. No podemos permitir que esas puertas vuelvan a cerrarse ni que nadie tenga que regresar al armario.
La bola negra alcanza también a la convivencia. Ante la tragedia ferroviaria de Toledo, Vox mantuvo sus actos y lanzó acusaciones políticas cuando todavía se investigaban las causas. Hay que esclarecer lo ocurrido y exigir todas las responsabilidades. Pero utilizar el dolor de las víctimas y sus familias para sacar ventaja partidista me parece una mezquindad repugnante. Mientras alguien espera saber si la persona que quiere sigue viva, otros ya están buscando cómo convertir su desgracia en votos. Las víctimas merecen respeto, no que las utilicen.
Y quedan otras muchas cuestiones básicas, como la cultura. En Castilla y León han introducido en las ayudas al cine una cláusula que excluye lo que llaman “adoctrinamiento ideológico”. ¿Quién decide qué significa? ¿Podría una película como La bola negra encontrar esa barrera por hablar de homosexualidad, represión o Guerra Civil? Sería una amarga paradoja que una película sobre la exclusión recibiera otra bola negra por las vidas que cuenta.
No pierdas de vista qué harán con tu vida quienes gobiernen. Con información, tú decides. El engaño aparece cuando prometen una cosa y hacen la contraria, o esconden decisiones que después presentan como inevitables.
Antes de votar, exige claridad. Piensa en tus hijos buscando casa, en tus padres necesitando cuidados, en ti esperando una prueba. Hay muchas bolas negras en juego. Que no descubras después de las elecciones que, con tu voto, ayudaste a cerrar puertas y a dejar fuera a millones de personas.