El engaño del que hablo empieza antes de contar los votos. Ayuso y Abascal han puesto en duda el voto por correo. Yo hablo de otra cosa. Hablo de quien te promete que va a mantener tus derechos cuando ya ha decidido recortarlos. Si un candidato ya sabe lo que quiere hacer y se lo calla porque contarlo le costaría votos, te está engañando.
Que gobierne Vox y, si lo hace mal, dentro de cuatro años votamos a otro, me dijo un amigo. ¿Cómo que ya veremos? Antes de comprarte un coche de segunda mano preguntas cuánto cuesta, cuántos kilómetros tiene y si ha tenido algún golpe. Antes de firmar un contrato de trabajo quieres saber cuánto vas a cobrar, cuántas horas vas a trabajar y qué días vas a librar. Si no te lo dicen, no firmas. ¿Por qué ibas a pedir menos explicaciones a quien quiere gobernar durante cuatro años?
Entiendo el hartazgo con este modelo capitalista. También tengo motivos para estar cabreado con este Gobierno. En Gran Canaria hay jóvenes que trabajan y siguen sin poder pagar un alquiler. Sánchez ha incumplido promesas y tiene que dar explicaciones por todo lo relacionado con Ábalos y Cerdán, dos personas de su máxima confianza. Pero también reconozco que su Gobierno ha hecho muchas cosas bien, entre otras, ha subido el salario mínimo, ha limitado los contratos temporales y ha vuelto a ligar la subida de las pensiones a la de los precios. Comparto su posición sobre Gaza, su rechazo al ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán y su apoyo a Ucrania. Su negativa a subir el gasto militar. Con todo, puedo pensar que Sánchez no se ha ganado la reelección. Pero el PP y Vox tampoco se han ganado mi voto.
Peor que este Gobierno no lo pueden hacer, me dicen algunos. Claro que pueden. El voto de castigo puede volverse contra quien lo emite. Tu voto puede echar a este Gobierno pero también le da a otro el poder de tomar decisiones que te afectan. Si piensas votar a Vox, ¿Qué sabes de su programa? ¿qué medida propone para que tu sueldo te dé para vivir dignamente? ¿Qué piensa hacer con el salario mínimo? ¿Qué propone para que el alquiler no se coma la nómina? Puedes tener muy claro a quién quieres echar y seguir sin saber qué va a hacer quien entre.
A Santiago Abascal le preguntan qué va a hacer con las pensiones y responde que se pagarán como sea, que él no es economista y que el modelo lo dirán los técnicos. ¿Cómo que ya lo dirán los técnicos? Si después de años queriendo gobernar todavía no sabe qué va a hacer con las pensiones, ¿con qué preparación se presenta a las elecciones? Y si lo sabe, que lo diga. Los técnicos pueden hacer las cuentas. La decisión es suya, señor Abascal, y quienes van a votar tienen derecho a conocerla. Díganos ahora qué piensa hacer con las pensiones. No después de las elecciones.
Feijóo dice que su Gobierno nos pedirá sacrificios. Al PP le pregunto por uno concreto. ¿Qué dinero pondrá para acortar las listas de espera en sanidad y de dónde lo va a sacar? Según Hacienda, con la rebaja del IRPF que propone Vox se dejarían de ingresar unos 85.000 millones de euros y los que ganan un millón al año se ahorrarían más de 200.000 euros. Si además quieren gastar más en armamento, que expliquen qué queda para los servicios públicos o para invertir en la seguridad de los trenes. Quiero saber quién se beneficia de la rebaja y quién va a asumir el sacrificio.
Y si mañana pierdes el empleo, ¿qué piensan hacer con el paro y con el ingreso mínimo vital? Si alguien cobra una ayuda haciendo trampas, que lo investiguen y persigan el fraude. Quitarle a una familia el dinero con el que compra la comida no arregla esas trampas. Si reducen la ayuda que recibe tu madre, ella seguirá necesitando cuidados. Quizá seas tú quien tenga que reducir la jornada y cobrar menos para ir a cuidarla. Ahí es donde una decisión que parecía lejana acaba entrando en tu casa.
Con la inmigración también quiero respuestas. Vox presenta la “remigración” y la “prioridad nacional” como ejes de su campaña. Abascal habla de repatriar a quienes entren de forma irregular. Si naciste fuera y piensas votarles, pregúntales a quién aplicarían esas medidas y qué significaría la “prioridad nacional” para ti y para tu familia. Y si naciste aquí, hazles la misma pregunta pensando en tu vecino. Que expliquen a quién afectarían sus propuestas y en qué condiciones.
Dentro de cuatro años ya veremos, dice mi amigo. ¿Y si para entonces es tarde? Si estoy esperando una operación urgente y la espera me cuesta la vida, dentro de cuatro años no estaré aquí para votar a otro. Quien haya perdido su casa en un desahucio podrá votar, pero el voto no le devuelve la casa. Y quien haya tenido que cerrar el negocio que levantó durante años tampoco lo recupera por cambiar de Gobierno. Hay decisiones que se pueden corregir. Hay daños que ya no tienen arreglo.
Si quieren que cada cual se pague de su bolsillo lo que hoy sostenemos entre todos, que lo digan. Si piensan reducir una prestación, que digan cuánto y a quién. Y si la gente los vota sabiendo eso, respetaré su decisión. Lo que para mí es un fraude democrático es ocultar deliberadamente una medida porque sabes que, si la cuentas, perderás votos. Si ese engaño puede demostrarse ante un juez, yo cambiaría la ley para que tenga consecuencias penales, incluso penas de cárcel en los casos más graves.
Antes de votar, me gustaría que quienes vivimos de nuestro trabajo, incluidos quienes hasta hace poco nos considerábamos de clase media, nos preguntáramos qué sociedad queremos. ¿Queremos que la cuenta del banco decida si podemos estudiar, curarnos o recibir cuidados? ¿De verdad queremos un sálvese quien pueda? Yo prefiero mejorar el Estado del bienestar, arreglar lo que funciona mal, perseguir el fraude y exigir responsabilidades a quien se enriquece con dinero público. Quiero vivir en una sociedad en la que aportemos según lo que tenemos y recibamos ayuda cuando la necesitemos. Una sociedad que también se haga cargo de proteger el medio ambiente y cuidar a los animales.
Por eso, en la viñeta que acompaña este artículo, mientras uno dice que hay que darles una oportunidad, la otra le pone delante una lista. Ahí están algunos de los derechos que costó tanto conseguir. A la gente joven le diría que también le pertenecen y que tiene todo el derecho a preguntar qué piensan hacer con ellos. Entre tanto ruido, tanto bulo y tanto odio, esa conversación se nos está quedando atrás.
Yo todavía estoy pensando a quién voy a votar. Incluso me planteo votar al menos malo para evitar un Gobierno del PP y Vox.
Y a ti te pido que el 29 de noviembre votes. Si lo que más te preocupa es el alquiler y la pensión, por ejemplo, mira qué propone cada partido sobre esas dos cosas. Y si no lo encuentras, pregunta. Que te digan qué van a cambiar, cómo lo van a pagar y cómo te afectará. Antes de votar. No vaya a ser que sea peor el remedio que la enfermedad.